viernes, 13 de julio de 2012

Desde mi ombligo hasta el monte olimpo

´´EL loro habla de política, de cultura, de deportes, pero nunca, nunca habla de religión…para no quedar mal con nadie.´´ 
Trataré de hacer caso al chiste.
 La religión, tema muy polémico, es uno de los más ricos contenidos filosóficos que existen, debido a su subjetividad y a la poca evidencia material. Este texto no busca abrir un debate, ese debate infinito entre posiciones religiosas y ateas, sino una propuesta sobre el surgimiento de la religión.  Una perspectiva humana de la religión.

«Sentimiento de dependencia absoluta» así definió Friedrich  Schleiermacher a la religión. Pero, acaso los ateos son independientes absolutos.
El tema en cuestión es demasiado denso y pantanoso. La heterogeneidad de los elementos que componen las distintas religiones ha construido un verdadero universo ¿imaginario?, paralelo a la realidad objetiva.
Religión no son las iglesias y los templos, no son los rituales, eso es parte de la cultura; religión es el modo de entender el mundo, una manera de engrandecer la existencia humana, de tratar de no sucumbir ante la incalculable proporción del universo y lo misterioso.
¿Quién la inventó?
Todos los estudiosos de la materia parecen coincidir en que es fruto de la imaginación del hombre para venerar a una fuerza divina. ¿Los animales tendrán algún tipo de concepción religiosa; respeto por algo divino? La pregunta es relativa. ¿Será la religión producto de la conciencia y el raciocinio humano? No lo creo.   
El cuándo surge la religión es algo irrelevante, sería tratar de acertar con una fecha que se escapa en el infinito espacio de tiempo que rige el universo.
¿Cuál fue la causa que llevó al hombre a ¿inventar? un ser divino, o  fuerza divina pensante (naturaleza), y que esta, a su vez, tuviera una estrecha relación con el hombre, una especie de paternidad?
En la Antigüedad grecorromana, los filósofos ya intentaban explicar el origen de las creencias. Critias pensaba que la religión (y el temor a los dioses) se había inventado para imponer a cada uno el respeto a la sociedad: disciplina, moral, sentido el bien y del mal. Lucrecio en De natura rerum, emite la hipótesis de que los hombres inventaron a los dioses para explicar las maravillas y los misterios de la naturaleza: para explicar lo que no controlaban. Los antropólogos, psicólogos y sociólogos mantienen para la mayoría estas dos explicaciones.
Lucas era un hombre primitivo que comía solo de lo que él cazaba. Era un excelente dominador del arco, y nunca le faltaban fuerzas para salir a buscar la comida de su familia.  Pero él sabía que en la época de sequía no habría presas, solo le quedaba esperar que lloviera. Un año fue tanta la seca que no encontró animal en dos meses y la poca agua potable que había, se la robaban sus vecinos. Su hijo menor murió.
Mateo es un exitoso deportista, sus habilidades y fortaleza física le permitirán obtener los trofeos más codiciados del orbe. Aún es joven y su carrera prometedora. En un evento, un fanático extranjero, entra sin permiso en la competición y apuñala de muerte a Mateo, nadie sabe las razones, ni el mismo muerto sabrá nunca la causa.
María se prepara para entrar en el salón de operaciones, la intervención quirúrgica no es nada complicada, bastante sencilla y una probabilidad alta de éxito. Ella ha seguido todas las orientaciones y cuidados médicos y va a ser atendida por los especialistas más capacitados de la región.
 La vida de Carlos pende de un hilo. Llegó a un hospital sin recursos y de pésimas condiciones higiénicas, los médicos tratarán de hacerle una operación de inmediato, no prometen nada a sus familiares. La cirugía dura dos horas, terminada ésta el doctor sale y encara a los familiares: no pudimos hacer más. Carlos ha muerto. A cien kilómetros del lugar, otro doctor encara a familiares: no tengo palabras para explicar lo que pasó. María ha muerto.
Lucas no podía hacer llover. Mateo no podía saber que ese día un fanático lo asesinaría. Carlos no tenía dinero para pagarse un hospital adecuado. María no sabía que ese día el doctor que la operó no estaba en condiciones de hacerlo y una serie de eventos se entrelazarían para provocar su fatalidad.
Teoría del caos es la denominación popular de la rama de las matemáticas, la física y otras ciencias que trata ciertos tipos de sistemas dinámicos muy sensibles a las variaciones en las condiciones iniciales. Pequeñas variaciones en dichas condiciones iniciales pueden implicar grandes diferencias en el comportamiento futuro; complicando la predicción a largo plazo. 

¿Qué tiene que ver esto con la religión?
Es el principio, la razón de su surgimiento.
Muchos le llaman suerte, otros más materialistas y ateos, azar. Pero lo cierto, llámese de un modo o de otro el concepto, el hombre está a merced de sucesos impredecibles, que se escapan a su propio dominio de sí, y al de su entorno.
¿Puede el hombre vivir con esa marcada inestabilidad, puede el hombre conformarse con no poder controlar todo cuanto le rodea, puede el hombre permitirse no ser el centro del universo?
Por el miedo, la imposibilidad de dominar, es que el hombre piensa en la posibilidad de existir algo superior, capaz de ayudarlo en sus fines. Ese ser divino no es más que el propio hombre elevado a una categoría infinita, un interventor capaz de guiar la suerte en favor. Los sacrificios, los tributos en la antigua Grecia, brindados a los Dioses, no era más que para complacer al propio tributario, no para un Dios.
El hombre ya no es diminuto, ya no está solo en el universo, ya ha encontrado un inicio, un camino, un poder. El individuo es capaz de vencer sus propias limitaciones de su ser fatal.
¿Qué pasó después, como se manifiesta la religión, sus consecuencias?
Un hombre al tener ya a su lado un ser divino y convertirse en el centro del universo, no pudo aceptar la idea de que cada hombre tuviera su propio ser divino, y por ende existir varios universos. El decidió convencer a los otros que existía un solo universo y que su ser divino era el único, sus leyes eran las únicas, y la comunicación con el ser divino era la que el usaba. Por considerarlo más sabio los otros hombres aceptaron su idea, pues era difícil entender que todos vivieran en universos distintos, era más fácil entender aquella idea llana. Con el tiempo muchos se fueron adaptando a ese ser divino prestado, que consideraban único para todos. Otros no aceptaron la idea y retomaron su propio ser divino, y convencieron a otros de la autenticidad del suyo.

Luego vinieron los templos, los ritos. Pero eso ya se escapa de la esencia, esa es la culturización de una idea.
No existen dioses malos, ni dioses buenos, existen hombre malos y hombres buenos.





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